Autobiografía no autorizada

No me acuerdo de cuándo nací pero sí me acuerdo de cuando hice mi primer dibujo. Me estoy viendo a mi mismo en esas tardes soporíferas en el colegio con mi baby de cuadritos azules matando el tiempo garabateando en el cuaderno lo que después fue mi primera caricatura de la maestra que intentaba meterme en la cabeza el abecedario. Mi boli empezó a dibujar a mis compañeros y enseguida me pasé las horas del patio dibujando, mucho más divertido que jugar a las chapas. Marco el flaco, Luca el llorón, Francesco el gordo… ¿Me acuerdo de ellos o de sus caricaturas? ¿Estaba empezando a ver el mundo con los ojos de un caricaturista?

Más tarde, en la escuela de Arte, me di cuenta de que no era el único; al El Greco le pasaba lo mismo. ¿Os acordáis de cuando jugabais a los comecocos y siempre había un pesado a vuestro lado mirando cómo perdíais?; pues así era yo en la Plaza del Duomo en Florencia: una mosca cojonera revoloteando alrededor de los dibujantes que caricaturizaban a los turistas alemanes con sus sandalias con calcetines.

Unos años después fui yo el que empezó a sacarse un dinerito dibujando en las fiestas de los pueblos de alrededor. Ahí con mi novia, Paola, en nuestro Fiat 500 gris, nuestro bloc, nuestra silla de tijera y una cantidad grande de bolígrafos bic… sin tapas y mordidos. Así me pasaba yo horas y horas haciendo dibujos.

Ya en Roma, aunque no éramos Gregory Peck y Audrey Hepburn, teníamos nuestra vespa para recorrer la ciudad… Hasta tuvimos un accidente: nos caímos por culpa de los raíles del tranvía; todos los rotuladores esparcidos por el suelo. ¡Qué momento! ¡Una auténtica caricatura! Con el tiempo, mi trabajo de caricaturista me dio la posibilidad de pagarme los estudios de diseño gráfico e ilustración. Fue una época divertida.

Me encanta mi trabajo

Más tarde participé en un evento de caricaturas y después en otro y otro. Y, como pasa siempre, una cosa llevó a la siguiente; Acabé abriendo mi propia empresa: Estempore Comunicazione e Gráfica. Cuando vine a España, la empresa se vino conmigo y aquí se llama  Estempore Agencia Creativa.

Tengo que decir que me encanta mi trabajo. Soy un afortunado, aunque será por eso que trabajo más de la cuenta. Soy adicto a la ilustración y al diseño en general, lo reconozco.

Ahora simultaneo mi trabajo de diseñador y de caricaturista para eventos, tanto online (por videoconferencia) como presenciales, también para clientes que quieren tener un dibujo original a partir de una foto. Todos productos personalizados: camisetas con tu caricatura y muchos más.

Creo que la ilustración y la caricatura son algo más que un recuerdo gracioso y original; son una auténtica terapia de humor.

Recuerda que movemos al menos doce músculos al sonreír; es un buen ejercicio ¿no crees?